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SOCIEDAD

11 de septiembre de 2020

La Mente Más Brillante

En el Día del Maestro, fecha de celebración que fue decretada por el presidente Edelmiro Farrell, y se atribuye al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Por esto el profesor e historiador Javier Gadea, relata la historia de vida del considerado padre del aula

Domingo Faustino Sarmiento es uno de los próceres más controvertidos de nuestra historia, quizás porque fue capaz de decir y sostener cosas horrorosas   como genialidades. Su vida fue muy agitada. Fue un gran lector, desde muy joven se intereso en la educación, supo levantarse en armas para defender sus ideas y armarse de argumentos para llevar a cabo sus proyectos. Por sobre todas las cosas un intelectual, un hombre de acción que supo comprender su presente y luchar por su patria con todas sus armas, como resume su himno “con la espada, con la pluma y la palabra”.

Todos conocemos a Sarmiento Presidente, el impulsor de la educación pero poco sobre cómo llegó a ser aquel hombre que moldeó a nuestra Nación que daba sus primeros pasos.

 

De niño a maestro rural

Primera escuela fundada por Sarmiento a sus 15 años

 

Sarmiento nació en la provincia de San Juan el 15 de febrero de 1811. Fue el menor de cinco hermanos y el unico varón.  Con una inteligencia sobresaliente a los cuatro años comienza a deletrear e intenta leer, su tío Manuel Quiroga de Sarmiento al ver el potencial intelectual comenzó a incentivarlo. Ya con cinco años Sarmiento leía de corrido con entonación y expresión. Será uno de los primeros egresados de la “Escuela de la Patria” de San Juan. El éxito escolar de Sarmiento se debe al apoyo y acompañamiento de sus padres que lo obligaban a practicar lectura todos los días.    

Sarmiento quería continuar sus estudios en Buenos Aires pero fue rechazado en dos becas que solicitó.  Ante la negativa acompañó a su tío José de Oro a la provincia de San Luis donde con 15 años fundó su primera escuela en San Francisco de Monte de Oro, donde enseñó a leer y escribir a muchas personas que doblaban su edad.  En esta época de dedicó a leer todo tipo de libros a los que podía acceder, esto le dio una cultura general que lo hacía destacar. 

 

Años de exilio

 

Para 1830 Sarmiento vivía nuevamente en San Juan, por pedido de su padre, para ayudar económicamente en su casa. Los conflictos internos entre unitarios y federales se agudizaron y tanto Domingo como su padre tomaron partida en la defensa de su provincia. Sarmiento se enlistó en el ejército, ingresó como Teniente. Después de varias victorias las fuerzas rosistas vencieron a los unitarios, como muchos otros, debieron cruzar la cordillera con rumbo a Chile para salvar sus vidas.

Durante el exilio su vida no fue fácil, no tenían recursos económicos, tuvo diferentes oficios para poder mantenerse. Trabajó como maestro en la escuela Santa Rosa. El sueldo era muy bajo pero su entusiasmo por la educación hizo que tomara el cargo. También dio clases particulares y hasta trabajó como minero en Valparaíso. Aún en épocas de penurias nunca dejó de leer y de estudiar. Trabajando como minero se enfermó de tifus y para 1836 regresó muy enfermo a San Juan. 

Sarmiento en 1845

De vuelta en San Juan

 

Recuperada su salud fundó la Sociedad Literaria, esta fue una logia, en la cual se leían y se discutían libros e ideas de la época.  En 1839 fundó el diario El Zonda y el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa para Mujeres. Allí fue su primer director y redactó su reglamento.  

Sarmiento fue un hombre que siempre trabajó e hizo lo que pensó. Eso le costó perder y ganar muchas cosas en su vida. Cuando trabajó como maestro en Chile introdujo muchos cambios en los métodos y la curricula, cuando le llamaron la atención las autoridades para que siga las normas impuestas no hizo caso y fue despedido. Con su diario pasó lo mismo, sus críticas al gobierno provincial que respondía a Rosas, lo llevaron a la censura y al exilio nuevamente.      

 

Segundo exilio

 

Para 1840 debió dejar su tierra nuevamente, en una roca Sarmiento escribió su célebre frase On ne tue point les idées, o sea “las ideas no se matan”.

Su destierro esta vez duró desde 1840 a 1851. En este periodo Sarmiento utilizó todas las herramientas que había adquirido en su vida. Trabajó como redactor del diario “El Mercurio”, se hizo cargo del periódico “El Nacional” donde destacaron sus editoriales y cuyos temas más destacados fue la educación. Para 1842 fue nombrado director de la primera Escuela Normal de Maestros en Santiago.

Sarmiento deseba poder volver a su patria por lo que en 1841 decidió unirse a las fuerzas del General Gregorio Araoz de Lamadrid que luchaba en Cuyo, pero debió regresar a Chile ya que antes de llegar se enteró que fue derrotado por las fuerzas federales de Rosas.  

 

Sus Obras y Viajes

 

En 1843 publicó Mi Defensa apuntes biográficos; en 1845 Vida de Aldao y Facundo; en 1850 Recuerdos de mi Provincia; entre muchas otras obras. Entre 1845 y 1848 el presidente de Chile, Manuel Montt lo envió a Europa y Estados Unidos a estudiar temas relacionados con la educación. En esta época Sarmiento se nutrió de muchas experiencias y se vinculó con personas muy influyentes. Su aprendizaje fue plasmado en su libro: De la Educación Popular y Viajes por Europa, África y América en 1849. En Estados Unidos entabló una gran amistad con Horace Mann un importante pensador y estudioso en la organización de la educación, este tuvo mucha influencia en Sarmiento.

 

De vuelta en su patria

 

En 1850 se embarcó a Montevideo. Junto a Bartolomé Mitre y muchos otros se unieron al gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, que preparaba un ejército para enfrentarse a Juan Manuel de Rosas.   

El triunfo llegó en la batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852 donde Rosas fue derrotado definitivamente. Sarmiento será el encargado de escribir el parte de la victoria, lo hará en la casona de Rosas en Palermo, sobre su propio escritorio.

Pronto Sarmiento de alejó de Urquiza alegando que tiene la postura de un dictador, luego viajó a Río de Janeiro y después regreso a Chile.

En 1855 abandonó Chile y regresó a Buenos Aires, allí desempeñó diferentes cargos: fue concejal de la ciudad, Jefe de Departamento de Escuela, Senador, Diputado y Ministro de Mitre. Entre 1862 y 1864 fue gobernador de San Juan y entre 1865 y 1868 embajador en Estados Unidos.

Durante su estadía en Estados Unidos fue electo Presidente. El diario el Journal des Débats de París al conocer el triunfo electoral de Sarmiento publicó “el pueblo argentino se honra a sí mismo eligiendo para presidente a un maestro de escuela, prefiriéndolo a un general”. 

Sarmiento fue un hombre que gobernaba con el ejemplo, siendo gobernador de San Juan, un amigo lo encontró pintando de blanco el frente de su casa, ante su sorpresa le preguntó qué hacia pintando, seguramente tenía cosas más importantes que hacer y además podía  mandar a otros a hacer ese trabajo.  Sarmiento le respondió: “estoy enseñando a embellecer la ciudad”.    

En Estados Unidos su éxito no tiene limites en una carta a su hermana le dice: “Mi posición aquí es muy expectante. Mis escritos excitan tanto interés aquí como no siempre lo obtuvieron allá”. La Universidad de Michigan lo nombra Doctor Honoris Causa. Pero no todo será alegría, el 22 de septiembre de 1866 su hijo adoptivo Domingo Fidel Sarmiento muere en la guerra contra el Paraguay. Se entera a través de una carta que le envía su amigo Nicolás Avellaneda: “No quiero que las columnas de los diarios lo sorprendan con la tremenda nueva, sin que se le haga llegar al mismo tiempo una voz amiga: Domingo a muerto sobre el campo de batalla en el ultimo ataque a Curupaytí”. La muerte de su hijo fue un golpe muy grande para Sarmiento del cual no supo recuperase.

 

Sarmiento Presidente

Sarmiento llegó a la presidencia sin un partido político propio, tampoco tenía el apoyo de los hombres fuertes del momento como Mitre y Urquiza. Su vicepresidente Adolfo Alsina tampoco estaba conforme ya que aspiraba el primer lugar. Sarmiento armó su gabinete con personalidades de diferentes bandos políticos, lo hizo pensando en su capacidad y no en sus banderas partidarias.  En una carta a su hermana a los pocos días de asumir le dice “Aquí me he encontrado con una oposición que no economiza criticas ridículas o calumnias procedentes de personas que creía mis amigos, y a quines ya no he hecho otra ofensa que haber aceptado la presidencia. Mi contestación serán mis actos, y como son bien intencionados, cuento con que obtengan la aprobación de las personas prudentes, dándoseme poquísimo la popularidad del momento, que nunca consulté por nada”. El país no estaba en su mejor momento, atravesaba conflictos internos y además estaba en guerra con el Paraguay.  

Entre las muchas obras que realizó Sarmiento durante su presidencia podemos mencionar: la extensión de las líneas del ferrocarril Buenos Aires-Córdoba, el primer Censo Nacional el cual arrojó que el 70% de los habitantes mayores de 6 años no sabían leer ni escribir, fomentó la inmigración europea, puso fin a la Guerra contra el Paraguay, el telégrafo alcanzó a cubrir más de 4.000 Kilómetros, durante su gestión se aprobaron las leyes del Código Civil y el Código de Comercio, que regulaba la vida de los ciudadanos y las actividades económicas y numerosos progresos en educación. Creó escuelas primarias, más Colegios Nacionales y el Colegio Militar, inauguró la Escuela Normal de Paraná, trajo maestras de Estados Unidos para formar maestras y maestros, fundó el Observatorio Nacional y la Facultad de Ciencias Exactas de Córdoba, la Escuela de Minería y Agronomía, el Instituto de Sordomudos, entre otros. Durante su presidencia creó 813 escuelas.

Debió afrontar muchos problemas en su gobierno uno fue la Fiebre Amarilla, causó la muerte del 8% de la población de Buenos Aires. Alcanzando un número de 536 muertos en sólo un día. La enfermedad llegó con los soldados que regresaron de la guerra contra el Paraguay, ya que en Brasil era una epidemia. Cerraron los comercios, las escuelas y casi toda la administración pública. La Fiebre Amarilla dejó más de 14.000 muertos. El trabajo del gobierno para combatirla fue mejorar las condiciones sanitarias, se construyeron barrios, mejoras en el agua potable y la higiene. Muchos de los funcionarios de gobierno y miembros de la propia comitiva creada por la crisis sufrieron la enfermedad y perecieron.

Otro de los problemas del gobierno de Sarmiento fueron los conflictos internos, como fue el caso de Entre Ríos donde fue asesinado el propio gobernador Justo José de Urquiza y pronunciándose gobernador el conspirador de su muerte. Sarmiento tuvo que intervenir la provincia y enviar al Ejercito Nacional para reestablecer el orden constitucional. Las tensiones internas fueron muchas, en esta época las provincias contaban con sus propios ejércitos y milicias, recién para 1880 el Estado Nacional concentró completamente el monopolio de la fuerza y sólo habrá un Ejercito Nacional. 

En lo externo también tuvo dificultades, su posición en el fin de la guerra contra el Paraguay le trajo conflictos con Brasil. Según el acuerdo de la Triple Alianza firmado entre Argentina, Brasil y Uruguay en 1865 la guerra era contra su dictador, Solano López y no contra el pueblo Paraguayo. Sarmiento insistió en que la victoria no le daba derechos y eso molestó al gobierno de Río de Janeiro. Brasil realizó un acuerdo de paz con Paraguay imponiendo condiciones y limites territoriales, esto molestó en Buenos Aires ya que el acuerdo de la Tripe Alianza prohibía acordar por separado. La situación hacía prever una inminente guerra con Brasil por diferencias en los límites al Norte del Río Pilcomayo. Sarmiento envió a Bartolomé Mitre a Río de Janeiro para negociar. Argentina logró acordar su límite en la línea del Pilcomayo y el territorio hacia el norte por arbitraje del Presidente de los Estados Unidos se le concedió dicha región a Paraguay.

Además del conflicto con Brasil se sumo uno con Chile por la Patagonia. Ni Argentina ni chile sabían con exactitud su extensión y riquezas pero sabían que si no se actuaba rápido, potencias extranjeras lo harían. Sarmiento envió una expedición por las costas australes en 1873 y en 1874 al los naturalistas, Carlos Berg y Francisco P Moreno.

El final de su gobierno no fue menos difícil, las candidaturas a presidente desencadenaron nuevas tensiones. Los candidatos eran Bartolomé Mitre, Adolfo Alsina y Nicolás Avellaneda. Mitre se había convertido en un gran opositor a Sarmiento, tenía mucho apoyo político y era el propietario del diario La Nación donde atacaba ferozmente al gobierno.  Alsina era su vicepresidente pero no era del agrado de Sarmiento y se había convertido en un gran adversario durante todo su gobierno. Avellaneda en cambio había sido un gran colaborador de Sarmiento y contaba con su admiración. La candidatura de Nicolás Avellaneda - Mariano Acosta fue la que triunfó en las elecciones de 1874, constituyéndose así el Partido Autonomista Nacional.  El partido Nacionalista de Mitre impugnó las elecciones. Mitre renunció a sus cargos en el ejército y se alzó en armas, reuniendo a más de 14.000 hombres. Muchos regimientos del ejército y oficiales importantes se le unieron. También se levantaron en su contra los gobiernos de Cuyo. Sarmiento mantuvo la calma reunió a sus generales fieles y organizó la defensa y ataque. Julio Argentino Roca será quien liderara y derrotara a las fuerzas mitristas el 7 de septiembre 1874. Mitre fue detenido y poco después indultado. Pese a los pronósticos y a las numerosas dificultades de la presidencia de Sarmiento terminó su mandato y entregó el gobierno a un presidente electo constitucionalmente.

Después de la presidencia

 

Durante la presidencia de Avellaneda se desempeñó como Director General de Escuelas en la Provincia de Buenos Aires y como Superintendente de Escuelas del Consejo Nacional de Educación. Fue Senador por San Juan y Ministro del Interior de Avellaneda. Por diferencias con el presidente y el propio Roca que se desempeñaba como Ministro de Guerra renunció a su cargo.

Sarmiento continuó en la lucha activa, no era un hombre complaciente y no traicionaba sus ideales. Criticó duramente al gobierno de Avellaneda primero por la Campaña del Desierto, en el diario Nacional en 1879 escribió “es peor política e inocua además, la que tiene por empresa el exterminio de los indios sin pretexto de la propia defensa. Al fin son seres humanos, y no hay derecho para negarle la existencia. (…) es puramente un acto salvaje, en violación a lo dispuesto por la Constitución, y el Derecho de Gentes en lo que no autoriza el desalojo total de las razas primitivas”. Sarmiento pensaba que se los debía incorporar a la Nación, educándolos y civilizándolos. Además Sarmiento no estaba de acuerdo con las políticas de Intervención Federal que aplicaba Avellaneda. Esto se agravó en 1880 un año electoral y de aspiraciones presidenciales. Mitre creía ser el heredero de la presidencia, Sarmiento tenía aspiraciones pero Avellaneda se inclinará por Roca.

Durante la presidencia de Roca Sarmiento será convocado en muchas oportunidades para cubrir cargos, el presidente siembre buscó tenerlo de su lado, le ofreció lugar en su gobierno y le brindó honores. En 1884 Roca envió al Congreso un proyecto para que sean publicadas todas sus obras. Roca le ofreció el cargo de Superintendente General de Escuelas del Consejo Nacional de Educación, Sarmiento que era un hombre orgulloso aceptó para seguir trabajando en lo que para él era lo mas importante “educar al Soberano” (al pueblo).

También junto a Roca impulsó la Ley 1420 de Educación Laica Gratuita y Obligatoria. Esta fue un gran desafió y generó muchos conflictos principalmente por el tema de la educación religiosa. Esta ley fue fundamental para el desarrollo del Sistema Educativo. Esta ley estuvo vigente hasta 1993 esto nos muestra el lugar de avanzada que tenía.  En sólo 10 años logro que el 90% de la población sepa leer y escribir, algo notable, esto no era logrado incluso por los países de Europa.

 

Últimos años

 

Sordo, enfermo y viejo siguió escribiendo, estuvo interviniendo en la vida pública hasta el último momento. En 1887 viajó a Asunción buscando un mejor clima para pasar el invierno. En Julio de 1888 en una carta a su amigo Adolfo Saldías dijo “(…) a la sombra de árboles seculares, con un horizonte esplendido (…) levantándome de madrugada por hallar corto el día para tanto que hacer (…) vivo y siento la gloria de vivir (…) pudiera decir que soy feliz con una felicidad compuesta de pequeños goces (…)”

 En los primeros días de septiembre de 1888 sufrió un sincope cardiaco, pero se negaba a estar en cama, prefería estar en su sillón para poder mirar por la ventana, encontró la muerte el 11 de Septiembre de 1888, estuvo acompañado por su hija Faustina y sus nietos. Según sus indicaciones sus restos volvieron a Buenos Aires acompañado por las banderas de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Fue inhumado en el Cementerio de Recoleta 10 días después de su muerte.

Carlos Pellegrini en su entierro dijo “Sarmiento fue el cerebro más poderoso que haya producido América… todo lo que constituye nuestro progreso debe algo o mucho a Sarmiento. En su vida laboriosa ha trazado largo y profundo surco en nuestro virgen suelo argentino, derramando en él, a manos llenas la semilla fecunda del bien”.

Sarmiento fue un hombre polémico en su tiempo y lo es en el presente, lo que no se puede negar es su constante lucha por la educación como motor de la construcción de nuestra Nación. Una Nación por sobre todas las cosas democrática. Por todo lo que fue en su vida y en su honor cada 11 de septiembre, aniversario de su fallecimiento, celebramos el Día del Maestro.

 

 

                                                                                                                                                                                                            Profesor: Javier Gadea

 

 

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