Martes 21 de Septiembre de 2021

POLICIALES

13 de agosto de 2021

"Estoy presa en mi propia casa", el calvario de la docente tucumana que no quiere ser otra Paola Tacacho

En Tucumán A Diario hablamos con Florencia; la profesora de inglés "encerrada en mi casa, mi familia me trae comida, estoy presa". Un alumno la acosa y la hostiga hace más de cuatro meses. No hay respuesta de la Justicia

Florencia no quiere convertirse en otra Paola Tacacho, la profesora de 32 años asesinada por un exalumno que la acosó durante años antes de matarla en 2020. Ella también es profesora de inglés, tucumana, y un alumno la acosa y la hostiga hace más de cuatro meses. No hay respuesta de la Justicia. Recibe mensajes anónimos de WhatsApp que le hablan de sus fotos en Facebook; llamados insistentes de números privados; sufre el hackeo de sus cuentas periódicamente; y completos extraños ingresan a su edificio. Debió cambiar el celular cuatro veces.

En febrero de este año, una autoridad del colegio en el que trabajaba le preguntó a Florencia si podía darles clases particulares de inglés a una persona de confianza: esa persona era Gabriel R., un joven de 27 años. La primera y única clase fue en formato “on-line” y se concretó el 18 de febrero. Gabriel R. no tenía de Florencia más que su número de WhatsApp. Sin embargo, al día siguiente se presentó en la puerta de su edificio y le preguntó cuál era su piso, para supuestamente entregar un material.

Comenzó un acoso constante. “Un infierno de hostigamiento”, como lo describió Florencia. Llamados desde distintos teléfonos, mensajes insistentes, fotos. Raed le insistía con pagarle la única clase que habían tenido, pero presionaba para hacerlo en persona con la supuesta excusa de que no funcionaban las transferencias. Lo que menos quería la docente era el pago de la clase.

Las conversaciones con Gabriel R., que Florencia presentó en la justicia

Florencia decidió hacer la denuncia. Y entonces comenzó a recibir un acoso aún mayor. Además de los WhatsApp, los llamados reiterados, los hackeos de sus cuentas, recibía mensajes que se hacían pasar por equivocados: la llamaban por otro nombre y le avisaban en qué calle o en qué lugar estaban. Curiosamente, siempre eran lugares a metros de donde ella se encontraba en ese momento.

La familia del denunciado pidió desestimar la denuncia y alegó que Gabriel tenía problemas mentales y era inofensivo. La familia del hombre es un punto clave en esta historia. Su padre es un abogado, expresidente del Tribunal de Disciplina del Consejo Federal de AFA. Renunció al cargo tras un escándalo arbitral en un partido supuestamente arreglado. También es un hombre de importante carrera política ligada al peronismo en Tucumán, entre otras cosas, como legislador local.

“Nunca fue llamado a declarar por el fiscal y nunca se le hizo una pericia oficial. El fiscal archivó la causa a partir de certificados médicos particulares. Archivó la causa sin importarle el informe del Ministerio Público Fiscal y la pericia psicológica que me hicieron y que advertían que soy un caso de altísimo riesgo. El fiscal desestimó los videos de las cámaras de seguridad del edificio porque, dijo, no tenía recursos humanos para hacerlo, cuando le llevé sólo 20 minutos cortados de la grabación”, dice Florencia.

Florencia le pidió reiteradamente al hombre denunciado que dejara de comunicarse con ella

La denuncia fue presentada el 25 de febrero, ante Unidad Especializada en Violencia Familiar y de Género II. El fiscala cargo se llama, Gerardo Salas. Según cuenta Florencia, Salas le dijo que tenía las “manos atadas”, y a menos que un mensaje o un acto de acoso proviniera claramente del mismo Gabriel R., él no podía hacer nada. Los hackeos insistentes, los mensajes y llamados anónimos, se tratan, para él, de “errores que le pasan a cualquiera”.

No terminó allí la sorprendente actitud del fiscal: Salas le recomendó que compre un gas pimienta, y si no, tramitara la portación de armas para protegerse. Ella salió con un ataque de nervios. ”Ahora pienso que me lo dijo para criminalizarme a mí”, afirma.

Florencia denunció el acoso ante la Justicia hace más de cuatro meses

“Yo era una persona activa, sin miedo. Me quebraron, me quebraron psicológicamente, me reventaron la vida. No veo a mi familia para no involucrarla en esto. No voy a su casa para que no marquen la casa de mi familia. Decidí que si me pasa algo, que me pase a mi, no a ellos”, cuenta Florencia, y recuerda uno de sus peores momentos: “Sentada en el piso llorando, agarrándome la cabeza, pensando ¿Cuánto más? ¿Cuánto más? ¿Cuánto falta?”.

La causa se archivó, pero Florencia vive con custodia policial permanente y decidió volver el caso lo más público que sea posible y exponerse, por miedo. “Si esto queda en Tucumán, queda en la nada”, advierte.

Ella y sus abogados lograron una audiencia para desarchivar el caso.

Antes de ser asesinada, Paola había denunciado 22 veces al femicida

Florencia sufre hoy ataques de pánico. “Son las 7 de la tarde, se hace un poquito de noche y no puedo asomar la nariz a la calle, del pánico que tengo. La medicación que tomo afecta mi trabajo, ahora debo trabajar a la tarde, porque no puedo despertarme”, dice.

Paola Tacacho: 22 denuncias que nadie atendió y un femicidio anunciado

El 30 de octubre de 2020 Paola Tacacho, una profesora de inglés de 32 años, fue asesinada a puñaladas en Tucumán por Mauricio Parada Parejas, un exalumno que la acosó durante cuatro años. Después de matarla, se suicidó. Fueron 22 las denuncias que había presentado Tacacho.

Florencia no quiere ser otra Paola. “Que se investigue. Que en la audiencia lo entiendan, que me cuiden. Que si el fiscal tiene un poquito de corazón que reflexione y sepa que acá hay una mujer que está sola y que la está pasando muy mal. Me siento sola, absolutamente abandonada”, concluye

 

 

 

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