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SOCIEDAD

22 de septiembre de 2021

Coronavirus: Las ventajas y desventajas del barbijo segun la ciencia

Barbijo, tapaboca, máscara. De colores, lisos, caseros o con nanotecnologías. Desde que comenzó la pandemia de coronavirus, el mundo entero tuvo que acostumbrarse a usar este accesorio que hasta entonces pertenecía exclusivamente a otros ámbitos

De pronto, todas la calles del planeta se llenaron de gente con barbijos. Sumado a la distancia social, fue sin dudas la forma que se encontró combatir el COVID-19 mientras la comunidad científica comenzaba una carrera a contra reloj con otra fabricación, la de las vacunas.

La pandemia siguió su curso y a la par del surgimiento de nuevas y distintas variantes, aparecieron las vacunas. Las poblaciones del mundo comenzaron a inmunizarse a ritmos distintos. Fue así como las metrópolis dejaron ver poblaciones sin el uso de barbijos, una postal a veces futurista para aquellas otras urbes que aún se encontraban con menor cantidad de inmunizaciones.

Es que las eliminaciones de las restricciones se fueron dando según el porcentaje de gente vacunada en cada país. Según las recomendaciones globales, una población de un país tiene que estar con el 60 por ciento de la gente vacunada con dos dosis para dejar de usar este accesorio.

Si bien a la Argentina aún le falta para llegar a este número, ayer, el Gobierno anunció que a partir del 1 de octubre, no será necesario usarlo en exteriores, siempre y cuando estemos caminemos lejos de la aglomeración de personas. Fue sin dudas una noticia rupturista.

Ahora bien, ¿conviene realmente dejar de usarlo? Ante todo hay que saber que el coronavirius se trasmite por aerosoles en el aire. Cuando una persona habla, tose, estornuda, se ríe o incluso respira, expulsa de su boca y nariz pequeñas gotas respiratorias al aire circundante llamadas aerosoles. La más pequeña de estas gotitas puede flotar durante horas en el aire y cada vez se acumulan más estudios científicos que aseguran que las mismas pueden portar el coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la pandemia por COVID-19.

Los Pro del barbijo

Las función de las mascarillas reduce las emisiones de aerosoles con coronavirus, lo cual resulta especialmente relevante si una persona asintomática se encuentra circulando sin conocimientos sobre su condición.

Según recientes investigaciones, los aerosoles cargados de coronavirus duran en el aire más de lo que se suponía. Científicos de Austria, Italia y EEUU describieron la trayectoria y duración de esas partículas muy pequeñas e invisibles. Estos hallazgos, y el constante esfuerzo que hace la comunidad científica, pueden modificar las medidas sanitarias.

Ángela Gentile, jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez indicó que hay que apoyar las medidas de flexibilización con un ojo puesto en la situación epidemiológica. “No es que se terminó la pandemia. Es un pasito hacia la flexibilización”, apuntó la experta. Respecto al no uso de barbijo, Gentile aclaró: “Nuestra sociedad se ha adaptado bien al uso del barbijo. Se cumplió bastante bien esta indicación. La medida que anunciaron sobre el no uso de barbijo al aire libre no quiere decir que eso deba ocurrir en forma indiscriminada. No es todo al aire libre es sin barbijo. Cuando uno está con una multitud debe usarlo”.

Ante el avance de nuevas variantes, el barbijo sigue siendo un buen aliado. Mirna Biglione, investigadora en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA, que depende la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, y miembro de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, dijo: “Aún tenemos personas sin las dos dosis de las vacunas que estamos utilizando. Sabemos que con el esquema completo un pequeño porcentaje de personas puede estar en riesgo de hospitalización. No sabemos cómo está avanzando Delta, pero tenemos antecedentes de que sucedió en países con la mayoría de la población vacunada. Nos cuidamos, aislamos y tuvimos restricciones por más de un año, y una de las medidas efectivas fue el uso adecuado del barbijo”.

Los beneficios de la utilización del barbijo son ampliamente conocidos a tal punto que muchas personas aún prefieren no quitárselos. Lautaro de Vedia, médico infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, sostuvo que no existen prejuicios de seguir utilizando barbijo en la vía pública. “En este momento, con la cantidad de casos que hay, no creo que sea un beneficio sensible usar barbijo al aire libre en sitios sin aglomeración de gente. Es una protección mayor, claro, pero no resulta relevante”, aseguró el médico.

“No es lo mismo no usarlo al aire libre en una calle en la que hay poca circulación de personas que en una muy concurrida. En un barrio tranquilo, donde se cruza persona cada tanto, no es un problema. Pero es recomendable seguir utilizándolo cuando hay aglomeración de gente”, expresó de Vedia. Al aire libre, si se elige no utilizar barbijo, es importante mantener distanciamiento de un metro y medio o dos metros con otras personas. “Si nos cruzamos con alguien sin barbijo a menor distancia y cada uno va en sentido contrario, no pasa nada. Pero si caminamos junto a alguien varios metros, entonces si es necesario el barbijo”, dijo el médico.

El barbijo nos sigue protegiendo en lugares cerrados ya que allí hay más chances de contagiarse. “Hay menos posibilidades que antes por la cantidad de vacunados, pero hay que ir por parte. Esto todavía no termina, hay que seguir monitoreando. Creo que hay que ir avanzando progresivamente, pero paso a paso”, dijo el médico.

Una revisión del Journal of Infectious Diseases encontró que las probabilidades de transmisión viral son 18,7 veces mayores en interiores que en exteriores, y menos del 10% de las infecciones por COVID-19 estudiadas ocurrieron en espacios abiertos.

Los contra del barbijo

A decir verdad son más los pro con las contras del barbijo. Sin embargo, existe una serie de problemáticas con las máscaras que son males menores en comparación a una posible internación al no usarlo. Se trata complicaciones que vienen desde el lado de la sociabilización y la comunicación. Esto se da en mayor medida en niños.

Para los niños pequeños, la pandemia llegó en un momento crucial para desarrollar habilidades importantes como la empatía, la seguridad y más, una fase que a algunos padres les preocupa que se vea afectada por el uso de mascarillas. Desde una sonrisa descarada hasta un ceño fruncido de miedo, las investigaciones muestran que desde una edad temprana, los niños aprenden sobre el habla, el lenguaje y las interacciones sociales al mirar una cara, lo que lleva a los expertos a plantear preocupaciones sobre lo que le sucede a nuestra generación más joven cuando esas señales se desvanecen.

En el tejido laberíntico de las conexiones que ocurren dentro de nuestro cerebro hay unas neuronas a las que se conoce como “células de la empatía”. Son las neuronas espejo. Gracias a ellas lloramos cuando vemos una película que nos emociona, bostezamos si lo hace nuestro interlocutor o se nos contagia la risa de un amigo. Esas neuronas, que fueron descubiertas casi por casualidad hace apenas 25 años, no solo son responsables de la empatía, sino también de la interacción social con las personas y con el mundo que te rodea. Y son especialmente importantes cuando somos niños, porque es entonces cuando desarrollamos – a partir de los 6 meses o al año de edad – la referencia social, o la capacidad de utilizar y reconocer expresiones emocionales.

Según el gráfico publicado por el CDC sobre el uso del vello facial y el respirador, tener una barba, rastrojos o hasta patillas puede interferir en la protección proporcionada por la máscara, que funciona para eliminar contaminantes del aire y cubrir al menos la nariz y la boca.

Otros estilos de vello facial que pueden presentar un problema incluyen modelos de corte como cortinas para la barbilla, barbas extendidas, barbas circulares, hulihee, tenedor francés y cola de pato.

Con respecto a la respiración, es cierto que cuesta más respirar con el barbijo. “Sabemos que lo correcto es respirar por la nariz, y así la mandíbula permanece en una posición de descanso. Como se mencionó antes, en ocasiones se usa barbijo doble. Esto puede causar sensación de ahogo y necesidad de respirar por la boca: la mandíbula se mantiene entreabierta y se tensionan los músculos de la cara y del cuello. Las correas o las tiras del barbijo también causan molestias. En estos casos, se procura tener un momento a solas para sacarse el barbijo y descansar”, expresó en una nota reciente la Dra. Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga, experta en olfato, alergista y expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)

“En muchas circunstancias, la fuerza que se hace con la articulación es permanente, con la consiguiente tensión muscular. Esto puede causar un trastorno que se manifiesta con un ruido al abrir y cerrar la boca (chasquido). A veces, y con el transcurso del tiempo, la mandíbula puede quedar atascada en una posición, ya sea abierta o cerrada. Esto es una urgencia médica y se debe concurrir a la guardia para que el especialista en cabeza y cuello o el traumatólogo pueda realizar una tracción, maniobra que corregirá la posición”, agregó la especialista.

El uso de barbijos era habitual desde hace décadas en otros países, principalmente en Asia Oriental, como protección contra las alergias o la contaminación o como un acto de cortesía para proteger a las personas cercanas. Pero el año pasado con la propagación del coronavirus por el mundo y al conocerse mejor sus vías de transmisión, el barbijo empezó a incorporarse el año pasado en Occidente. En marzo, varios países de América Latina empezaron a emitir recomendaciones e incluso normas que obligaron a utilizar el barbijo.

 

 

 

 

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