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TUCUMÁN

17 de diciembre de 2021

Conmoción en la despedida de Ámbar, la pequeña vacunada cuya muerte se investiga

Cientos de vecinos de barrio Lola Mora despidieron a la niña este viernes por la tarde. Sus restos descansarán en la localidad de Garmendia, donde también yacen su abuela y otros miembros de su familia

“Mi primita me ha dejado sola”, llora una nena de no más de siete años abrazada de una mujer mayor, bajo un gazebo improvisado donde también se agolpan una decena de los cientos de personas que, a pesar del sol inclemente y del calor agobiante de esta tarde de viernes, se acercaron para despedir a Ámbar Maite Catán.

La calle está repleta. Desde la vereda de enfrente los vecinos también acompañan. Algunos salen a sus balcones y niega con la cabeza lo que pasó. Nadie cae. Nadie quiere hacerlo. El llanto se apaga un momento y solo se escucha la voz de unos cuantos niños que juegan, que se quejan del calor, que preguntan qué pasó y por qué hay tanta gente.

Sobre el pasaje aguardan también el coche fúnebre y una camioneta que transporta la gran cantidad de coronas de flores para la pequeña. De parte del barrio, de parte de sus primos, de sus amiguitos y personas conmovidas por su partida. En ambos vehículos hay globos blancos pegados a las ventanas. Ningún niño los pide, como si en algún punto se dieran cuenta del momento.

A medida que se acerca la hora de trasladar los restos de Ámbar, su madre vuelve a romper en llanto. Junto a ella sus abuelos y sus tíos que piden a los empleados funerarios que todavía no cierren el cajón, que aún falta venir alguien que quiere despedirse de ella. Minutos más tarde, proceden al cierre y el barrio estalla de dolor.

“¡No me la lleven! Mi niñita”, grita Myriam, con los ojos rojos de sufrimiento, inundados como nunca antes, fijos en el cajón que ingresa lentamente a la carroza que tiene como destino la localidad de Garmendia, donde la pequeña descansará junto a su abuela y a otros familiares en el mismo cementerio. Una fila de unos 20 autos forma la caravana y también un colectivo contratado para movilizar a unas 50 personas que deseaban estar en el último adiós.

La carroza fúnebre camino a Garmendia.-

Aquí descansa ahora la pequeña Ámbar, en Garmendia, junto a su abuela y otros familiares.-

Ámbar se contagió de COVID-19 en octubre del año pasado. Estuvo internada, según confirmaron familiares. Sin embargo, descartan haber tenido conocimiento de alguna patología de base que pueda haber tenido la pequeña.

Fuente: eltucumano.com

 

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