Jueves 22 de Abril de 2021

12 de marzo de 2019

La bandera argentina flameará en Malvinas

La insignia nacional será expuesta, tras el aval de las autoridades de las Islas, para la foto grupal de los familiares de víctimas que visitarán el cementerio.

La bandera argentina volverá a desplegarse en las Islas Malvinas, en un hecho que quizás represente una de las grandes novedades y uno de los símbolos más poderosos en la segunda visita de familiares a las tumbas de los recién identificados en el cementerio de Darwin. 

Esto se concretará el miércoles 13 de marzo al mediodía, cuando unos 39 familiares visitarán las tumbas de los 20 nuevos soldados identificados en el transcurso del último año. 

También volverá a sonar una marcha militar argentina, algo que tampoco ocurrió en la primera visita, allá por marzo de 2018.

Antecedentes

Tal como sucedió el 26 de marzo del año anterior, un grupo de familiares tendrá la posibilidad de acudir al cementerio de Darwin para poder visitar las tumbas donde yacen sus seres queridos, que perdieron la vida durante la guerra de 1982. Esas 39 personas que acudirán a Darwin podrán, por primera vez en 37 años, acompañar el lugar exacto donde descansan los restos de su familiar. El duelo comenzará a cerrarse, después de décadas de esperanza, resignación y hasta "adopción" de tumbas sin nombre durante visitas anteriores a la isla.

El viaje, que será realizado en un avión privado de la empresa Andes, fue costeado por la empresa Aeropuertos Argentina 2000, de Eduardo Eurnekian. Asimismo, el evento histórico fue organizado por Roberto Curilovic, piloto de Super Etendard durante la guera y directivo de AA 2000, el embajador del Reino Unido en la Argentina, Mark Kent, el gobierno de las islas, y la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. El viaje contó el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Claudio Avruj, y la Cancillería. 

A lo largo de la tarde de hoy, los 39 familiares llegarán desde diferentes provincias de la Argentina a un hotel de la Capital. Cerca de las dos de la mañana serán recogidos por autobuses y trasladados al aeropuerto de Ezeiza. Poco después de las 4:30 se estima que el vuelo privado partirá hacia el aeropuerto militar de Mount Pleasant, adonde se arribará después de un trayecto de tres horas y media.

La ceremonia durará apenas unas dos horas, pero será suficiente como para que esas 20 familias puedan cerrar una cicatriz que permaneció abierta durante casi 40 años. Ese encuentro con la lápida escrita con un nombre será un momento único, inexplicable y demasiado íntimo para las familias. Aquellas personas que durante décadas masticaron un dolor bajo un manto de misterio, incógnita y una lucha constante con la desesperanza.

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