Miércoles 8 de Julio de 2020

  • 8.9º
  • Despejado

DEPORTES

4 de mayo de 2019

La clasificación del candidato

Montaña de ilusiones

Por Verónica Gómez

Hay hambre y se nota. Atlético tiene hambre y te come las piernas, te cierra los caminos, te nubla la vista, te toca la pelota, te grita en la nuca, te ordena que te corras, te deja en claro que sabe qué quiere.

El equipo que perdiera hace una semana en Córdoba fue más un reflejo de la inactividad que traía que la realidad que lo había llevado al quinto puesto del torneo. Hoy se vio nuevamente al equipo de Zielinski salir a morder las líneas rivales. Sacarle la pelota del entrecejo a los que mejor saben tocarla y armar.

Parado con un esquema clásico 4 3 1 2, con Núñez recostado en la izquierda, con dos laterales sobre los wines cordobeses, con volantes solidarios que asistieran las espaldas de un Leyes que recuperó la titularidad y la confianza, con un loco arriba poniendo la espalda para que Toledo arremetiera de frente y con menos marcas. Con centrales caníbales decididos a pegarle tanto al cuero como a la piel. Atlético hoy supo volver a ser y recobrar un objetivo claro, quiere jugar la Libertadores.

Después del sopetón en el segundo inicial de Talleres hacia el arco de Lucchetti, aquello que parecía ser la secuela del partido de ida, de pronto se esfumó en la idea de juego que el Decano había preparado para ganar y pasar de fase. No se dejó llevar por los nervios del hincha que a sabiendas de la necesidad de ganar para clasificar, lo impulsaba más por los nervios que por la lógica. Había que tocar, había que cortar, había que copar la parada, había que pensar, con pelotazos no iba a lograr nada ni siquiera aprovechar los errores de posición que presentaba la defensa del visitante.

Y Atlético pensó. Cuando Atlético piensa se terminan los nervios, sabés que el gol llega, tiene con qué y ése primer tanto que parecía nunca cruzar la línea de cal, llegó. Esta Copa rebuscada es estrategia durante el partido, durante la semana previa y de acuerdo al rival, es estrategia por las obligaciones del otro. Talleres puede llegar a haber sido un rival más complicado que el próximo, no, no estoy subestimando a River, River es un monstruo y el mejor de América más allá de ser el campeón continental, es el mejor de todos por lejos. Quiero decir que Talleres también quiere torneos internacionales, no tiene otros compromisos, está lleno de pibes con igual hambre que los tucumanos y un muy buen fútbol que dentro de unos meses va a dar que hablar nuevamente como lo hiciera con Kudelka.

Talleres tenía los mismos objetivos que Atlético, también tuvo a su máximo rival descendiendo, no pudo llegar a la Sudamericana y viene de quedar eliminado en ésta, quizá la única diferencia con el Deca. River ya está en la próxima Libertadores, tiene que jugar entresemana frente a Inter de Porto Alegre para definir su posición final en el bolillero de octavos y la vuelta por los cuartos de la Superliga será a días de jugar la ida de la Recopa Sudamericana, su gran objetivo para este semestre.

Atlético debía copar la parada y lo hizo bien, minuto a minuto fue mostrando que el fútbol que le faltó en Córdoba fue una casualidad, una circunstancia, el resultado de la pésima programación de este torneo. Ahora va de punto y lo sabe. Pero también sabe qué puede ofrecer, dónde hacer daño y cómo, sólo necesita que todos sus factores tengan la concentración al máximo, sin peros y sin dobleces, a su técnico en cada detalle y a sus hinchas ensordeciendo la noche de un fin de semana que puede ser histórico.

Atlético puede eliminar al campeón de América y hacer historia, y parece haberse prendido la luz que a este equipo tucumano lo lleva a escribir páginas de oro. No es una utopía, el Decano tiene todo para sacar a River y lo va a lograr. Preparémonos todos para un temblor parecido al del partido contra Atlético Nacional, Atlético Tucumán está a nada de moverle el piso al monstruo.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios