Lunes 19 de Abril de 2021

MUNDO

9 de agosto de 2019

Los habitantes de Dinamarca no quiere que bajen los impuestos

Con una población de 5,8 millones de habitantes, Dinamarca puede tirar sobre la mesa tres indicadores que provocan la envidia de cualquier ministro de Economía su inflación anual en 2018 fue de 0,7%; su producto bruto interno (PBI) per cápita es de US$52.832 y su tasa de desempleo, de 4,8%

El analista económico danés, Otto Brøns-Petersen, considera que el nivel de felicidad de sus compatriotas probablemente se deba a su alto nivel de ingresos. 

"Además, un alto nivel de confianza también parece aumentar la satisfacción con la vida y, como los daneses son bastante confiados, eso también podría jugar un papel aquí", comentó en un artículo que escribió para Cato Institute.

Mientras Martín Krause, profesor de economía de la de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la economía danesa, como la de la mayoría de los países nórdicos, se hizo fuerte antes de adoptar el modelo de Estado de bienestar. "Es decir, primero generaron riqueza y después empezaron a repartirla en forma de beneficios sociales; no al revés", comenta el especialista.

Este modelo de Estado de bienestar se apoya principalmente en sectores como el de la energía eólica (exporta 85% de su producción de molinos eólicos, con Vestas como la principal empresa del rubro en el mundo); el de la logística marítima (con el gigante Maersk a la cabeza) y la producción agrícola (son grandes exportadores de carne porcina).

Krause acota, que en el índice de calidad institucional de la Fundación Libertad y Progreso, en cuya elaboración él participa, Dinamarca está en el puesto dos y ha estado entre los primeros tres los últimos 15 años.

"Normalmente, la visión general es que tiene gran calidad de las instituciones políticas (aparece 4° en el ranking), pero cuando se mira la calidad de sus instituciones de mercado, se ve que está 6°, es decir, tiene altos niveles de libertad económica", subraya el académico.

"Impuestos"

Con 46% de carga tributaria, Dinamarca está entre los países con mayor presión impositiva, pero por loco que parezca en estas latitudes, los daneses no quieren que se los bajen. Claro, esta carga luego les vuelve en servicios y prestaciones sociales de un Estado que tiene un gasto público de 52% del PBI.

Sin embargo en contra de la voluntad de sus ciudadanos, el estado danés sabe que necesita reducir los impuestos para acelerar el crecimiento e incentivar el trabajo (se prevé reducir 3000 millones de euros por año de impuestos hasta 2025).

Krause puntualiza que se trata de un país con alta carga impositiva sobre las personas, pero no tanto sobre las empresas, que pagan allí menos impuestos que en la Argentina (por ejemplo, el impuesto a las ganancias es de 22%, mientras que acá es de 35%).

"Tienen un acuerdo social con el que están contentos: impuestos altos que tienen como contrapartida excelente servicios públicos (transporte, educación, seguridad y salud)", detalla.

Un argentino que vive en Dinamarca desde hace cinco años, Nicolás Sciotti, cuenta: "La política, la inseguridad y la corrupción no son temas del día a día como lo son en la Argentina. Hay una sensación de tranquilidad y confianza muy grande, la gente paga los impuestos con una sonrisa, a pesar de que sean elevados, porque confían en los gobernantes; el estado te ayuda en caso de que te quedes desempleado se preocupan por vos".

Dinamarca sigue siendo un ejemplo a mencionar cada vez que se habla sobre cómo administrar una economía. 

 

 

Fuente:lanacion

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