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RUGBY

2 de octubre de 2019

Récord: en Japón compiten 144 nacionalizados en el Mundial de rugby

Son diez más que en 2015. Argentina, Uruguay y Namibia, los únicos cien por cien 'puros'. World Rugby endurecerá en 2020 sus polémicas reglas de elegibilidad

 

Sudafricanos jugando para Japón, un canadiense con Irlanda y un fiyiano prestando sus servicios a Francia. Un total de 141 jugadores participantes en el Mundial de rugby no nacieron en el país al que representan. Es el resultado de las polémicas normas de nacionalización de jugadores de World Rugby.

Beneficiosas para algunos bajo el argumento de que permiten a los países buscar fuera lo que no producen dentro de sus fronteras. Vilipendiadas por otros, que creen que generan una fuga de talento irreparable, especialmente en países pequeños, como los polinésicos, que no pueden ofrecer una jugosa competición local. Sea como sea, la 'pureza' de los equipos nacionales sigue una línea descendente. Sin ir más lejos, en esta Copa del Mundo hay diez jugadores naturalizados más que en la anterior.

Argentina, Uruguay y Namibia son los únicos combinados que no han llevado a Japón a ningún nacido en otro país. En el otro extremo, Tonga (19 foráneos en una lista de 31, en su mayoría de Nueva Zelanda, el gran exportador mundial de talento), Samoa (18), los anfitriones (16) o Escocia (15), la que más mira al exterior entre la élite. Sobre todo a Inglaterra, aunque también tenga neozelandeses, sudafricanos, un estadounidense, un australiano y hasta un hongkonés en sus filas. 

Los 20 países

País    Nacionalizados

Tonga    19
Samoa    18
Japón    16
Escocia    15
EEUU    13
Australia    12
Italia    8
Gales    8
Inglaterra    6
Irlanda    6
Canadá    4
Fiyi    4
Francia    4
Nueva Zelanda    4
Rusia    2
Sudáfrica    1
Georgia    1
Namibia    0
Argentina    0
Uruguay    0


Las voces que alertan sobre esta tendencia aparecen hasta dentro de la propia Federación Internacional. Su vicepresidente, el argentino Agustín Pichot, es partidario de endurecer la normativa y eso es justo lo que sucederá a partir de 2020.

Hasta ahora hay tres supuestos que amparaban la elegibilidad de un jugador por un país: haber nacido en él, ser descendiente de alguien nacido en él (padres o abuelos) o haber residido en él ininterrumpidamente durante tres años.

Este último epígrafe será el que cambiará a partir de 2020. Desde entonces se pedirán cinco años para evitar que el trasiego de jugadores se desmadre. De fondo, casos polémicos como los de Vakatawa o Raka con Francia, el de Jean Kleyn con Irlanda (el propio Pichot recomendó a Devin Toner, desplazado por el sudafricano en la lista del Trébol, quejarse a World Rugby por su situación) o el de Brad Shields con Inglaterra.

Polvareda
También ha habido irregularidades en el uso de esta reglamentación. España, Rumanía y Bélgica fueron expulsadas del clasificatorio europeo para el Mundial por alinear jugadores ya capturados por otros países al haber jugado con ellos partidos en categorías inferiores o rugby a siete considerados oficiales. Los Leones pecaron con los franceses Mathieu Belie y Bastien Fuster, aunque la Federación siempre ha defendido que tenía certificada por su homóloga francesa la disponibilidad de ambos, los rumanos con el tongano Sione Faka’osilea y los belgas con cinco efectivos que directamente no cumplían ningún criterio.

 

 

 

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