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25 de septiembre de 2018

Las cenizas de Alfredo Ábalos serían esparcidas en el río Dulce

Falleció un gran cantor. Tenía 80 años. En cumplimiento de su voluntad, sus restos serán cremados. Sus colegas lo despidieron con profundo dolor.

Santiago del Estero, en especial, y la Argentina, en general, llora la muerte del gran cantor Alfredo Ábalos.

El prestigioso músico falleció ayer a los 80 años, tras haber sufrido una descompensación cardíaca que obligó a una internación. Martín Ábalos, su hijo mayor, informó que la causa del deceso de su padre se debió a un cuadro de neumonía del que no pudo recuperarse.

Destacó también que, en cumplimiento a lo que él había pedido, sus restos no serán velados sino cremados. S e supo que sus restos serán cremados en Tucumán y que mañana, en horario a confirmar, sus cenizas podrían ser esparcidas en una de las márgenes del río Dulce.

Alfredo nació el 21 de abril de 1938 en San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires, pero se había radicado en Santiago del Estero, donde desarrolló su carrera artística de la mano del movimiento musical local.

Ábalos fue reconocido por su voz y su técnica de canto considerada única, además por su destreza como percusionista, al punto de ubicarse entre los mejores bombistos de la música popular argentina.

Además, el compositor dejó una discografía prolífica con canciones que se incorporaron al acervo popular santiagueño como “Herencia folclórica”, “Silencio, canta Alfredo Ábalos”, “La voz de la chacarera”, “Moneda que está en el alma, se pierde si no se da”, “Cuando de cantar se trata”, “Las coplas de la vida”, “Con la conciencia tranquila”, “Una quimera más” y “Te digo, chacarera”.

El artista también era profesor de danzas nativas, recibido en la escuela del profesor José Gómez Basualdo, y miembro fundador de la Sociedad de Folcloristas de Santiago del Estero. “Nací entre artistas y descubrí que la música era lo mío cuando comencé a cantar con mis hermanos y mis padres. Tuve una vida muy bella, viví muchas cosas.

Conocí a muchísimas personas y tuve la oportunidad de cantar con gente querida”, solía expresar Ábalos con inocultable orgullo. Ábalos formó su propia familia de artistas con su esposa “Muni” Santillán, oriunda de Santiago del Estero, la misma provincia donde se criaron sus hijos, Martín, Santiago y Carolina, quienes abrazaron la misma faceta del arte y ya cuentan con carreras en ascenso en el folclore.

El “Gordo” Ábalos fue un referente del folclore argentino en general y del santiagueño en particular, con potentes rasgos distintivos como su voz templada, un repique preciso y la arenga “¡Vamos, muchachos!” antes de la interpretación de una chacarera.

Un músico querido por todos

Músicos y poetas de Santiago del Estero, convocados por EL LIBERAL, destacaron su figura. Desde Carlos Oscar “Peteco” Carabajal, quien compuso una chacarera en su homenaje, hasta su gran amigo Elpidio Herrera, brindaron una semblanza de este gran cantor argentino. Desde Roberto Cantos (Dúo Coplanacu) hasta Rodolfo Lucca (Dúo Orellana Lucca), Néstor Garnica y Alfredo “Alito” Toledo, lloraron la partida del “Gordo” Äbalos, como todos lo llamaban cariñosamente. Desde “Musha” Carabajal (Los Carabajal) hasta Adolfo Marino “Bebe” Ponti (poeta), Manolo Herrera (hijo de Elpidio e integrante de Las Sacha Guitarras Atamisqueñas) y Martín Paz despidieron con profundo dolor a ese amigo del alma, don Alfredo Ábalos.

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