Lunes 27 de Septiembre de 2021

HISTORIA

20 de junio de 2020

Manuel Belgrano, un hombre que hizo mucho más que crear la Bandera

Esta fecha es feriado nacional y día festivo dedicado a la bandera argentina y a la conmemoración de su creador, Manuel Belgrano, es por eso que el historiador, profesor Javier Gadea hace un recorrido por la vida del prócer

Como saben hoy es el día de la Bandera Nacional, se eligió este día al conmemorar el fallecimiento de su creador. Este año es especial ya que se ha establecido como el año Balgraniano por cumplirse 250 años de su nacimiento y 200 años de su fallecimiento.

Si hacemos una encuesta en la calle sobre quién fue Belgrano, nueve de cada diez dirán que fue el creador de la bandera quizás, algunos recuerden la batalla de Tucumán, pero la realidad es que conocemos muy poco de este hombre que hizo mucho más que crear la Bandera.

Para conocer al hombre de bronce primero debemos conocer al hombre que vivió en esta tierra como nosotros, que se enamoró, se desilusionó, tuvo triunfos y derrotas, sufrió enfermedades y murió como cualquier mortal.

Belgrano nació en una de las familias más acaudaladas del Virreinato del Río de la Plata. Su padre le proporciono los mejores estudios para la época.

Estudió en el Real Colegio de San Carlos, antecedente de lo que hoy es el actual Colegio Nacional de Buenos Aires. Luego viajó a España a estudiar en la Universidad de Salamanca y Valladolid donde se graduó como Bachiller en Leyes con medalla de oro con sólo 18 años. Aquí podemos ver como Belgrano se destacó como un gran intelectual, su prestigio le permitió obtener del papa Pió VI una autorización para leer toda clase de literatura prohibida. Tengamos en cuenta que en ese momento leer ciertos textos estaba prohibido. Por este motivo Belgrano pudo leer autores como Montesquieu, Rousseau entre otros.

Durante su estadía en Europa ocurre la Revolución Francesa, él seguirá de cerca los sucesos. Todas estas ideas captarán la mente de Belgrano.

Por su posición social y su éxito en el estudio Belgrano se rodeó de muchos intelectuales y personajes de la corte de España, el mismo rey lo nombró Secretario Perpetuo del Consulado de Comercio de Buenos Aires para 1794, cargo que ocupó hasta 1810.

Desde este lugar vemos un Belgrano preocupado por mejorar la agricultura, fomentar la industria y el comercio. Belgrano pensaba que la manera en que se podía lograr el desarrollo industrial era mediante el estudio por lo que impulsó la creación de varios centros educativos como: la Escuela Náutica, la Academia de Geometría y Dibujo, la Escuela de Comercio y la de Agricultura.

Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807 Belgrano va a participar en la defensa, aunque no tenía experiencia alguna en las armas. Se cuenta que contrató a un instructor para que le enseñara el manejo de las armas y practicó durante días para estar mejor preparado.

Cuando llegó la noticia de que había caído la Junta de Cádiz, Belgrano fue uno de los más fervientes impulsores de la Revolución de Mayo de 1810, lo hizo porque creía en la Libertad, no para obtener algún tipo de beneficio ya que Belgrano tenía su vida asegurada con el cargo de secretario del consulado.

Como sabemos ocupó un lugar en la Primera Junta de Gobierno de aquel glorioso 25 de Mayo de 1810.

El curso de la guerra por la independencia y las derrotas en el Paraguay hicieron que la Junta lo nombre Jefe del Ejército y lo envíe al norte para 1811. Aquí Belgrano dejó su vida de comodidades y placeres para marchar junto a sus hombres que estaban mal equipados para luchar una guerra desigual.

Muchas veces recordamos al General Belgrano como militar y sus triunfos en las Batallas de Tucumán y Salta, y se juzga muchas de sus derrotas, siempre superado en números y armas, pero Belgrano no tuvo formación militar, aprendió en la marcha, con el frió, el barro, la sangre y la muerte.

Luego fue enviado a instalar unas baterías en la ciudad de Rosario donde creará la Bandera Nacional, pero el Triunvirato le prohibió y le mando guardar.

Belgrano ve la importancia de tener un símbolo que aliente a sus hombres en el campo de batalla y los distinga del ejército realista. El ejército patriota usaba los símbolos y banderas de España igual que los realistas.  

Belgrano obedece al Triunvirato, luego es enviado al Alto Perú para hacerse cargo del ejército que estaba en retirada después de varias derrotas. La adversidad es más compleja porque este ejército además de tener los ánimos bajos por las derrotas, es un ejército indisciplinado que viene de cometer saqueos, violaciones y crímenes en las poblaciones de la actual Bolivia.

Belgrano sin la experiencia pero con valor y principios firmes estableció las normas de las tropas y castigó severamente a quienes desobedecían, además debía lograr que cambie la imagen de sus hombres frente a las poblaciones locales que conocían su pasado, para eso Belgrano junto a sus hombres asistían diariamente a Misa.

Con su ejército en retirada logró hacer que toda una ciudad lo acompañara siendo éste el caso del Éxodo Jujeño, utilizando una política de tierra quemada para que su enemigo que venía en su persecución no encontrara nada a su paso. Esta estrategia fue usada por el Imperio Ruso cuando Napoleón Bonaparte invade Rusia y toma Moscú para 1812. La orden de Buenos Aires era retroceder hasta Córdoba, no les importaba el norte, pero se quedó en Tucumán y logró un gran triunfo, que le puso fin al avance realista. Esta victoria junto a la de Salta cambiaron el curso de la guerra de la independencia.

Por estos triunfos Belgrano recibió un premio de 40.000 pesos, este sería el equivalente en la actualidad a una suma millonaria. Pero decide donarlos para hacer cuatro escuelas.

En su recorrido por el Norte puede ver la falta de escuelas, la educación pública no existía en esa época y piensa en la construcción de una gran Nación, una Nación justa y que brinde oportunidades a todos.

Belgrano no sólo dejó el dinero para las escuelas sino también escribió un reglamento sobre cómo debían ser estas. Leer el reglamento escrito por Manuel Belgrano nos permite, por un momento, meternos en la mente de este hombre brillante, nos hace reflexionar no sólo por su generosidad, al entregar el premio que le pagaron, sino también porque pensó en construir una Nación libre y cuyos ciudadanos deben ser personas que reciban educación. Este gran intelectual no quería dejar nada al azar. La redacción de este reglamento da cuenta que no solo quería aportar para construir escuelas ya que se daba cuenta que la educación era el camino correcto. Belgrano no quería cualquier escuela, quería escuelas donde no sólo se enseñe las ciencias sino también le da un importante lugar a la religión católica como pilar en la educación y un gran valor a las cuestiones éticas y morales. Pensaba en una escuela realizable, real, que funde los cimientos de la nueva Nación. En el reglamento espesifica los espacios del edificio a construir, los contenidos a enseñar, como se va a seleccionar a los docentes mediante un concurso, el sueldo que cobrarían ya  que debían ser bien pagados, también planteaba las normas de conducta y los castigos en caso de inculplimiento, estaba en contra de los castigos corporales a los niños, que era normal en la época. Es una pena que la falta de voluntad y la corrupción reinante en los primeros años del S. XIX no permitieron que Belgrano haya podido ver en vida las escuelas que soñó.

Para 1816 Tucumán será elegido para la reunión de un congreso, que luego de prolongadas deliberaciones cumplió uno de sus objetivos, declarar la independencia de España. Belgrano estuvo en el Congreso de Tucumán y fue uno de los oradores más destacados, el no fue uno de sus diputados, pero por su prestigio fue invitado para participar y exponer sus ideas.

Belgrano no sólo queria que se declarara la independencia, sino que también se estableciera una forma de gobierno y se dictara un constitución, cosa que recién se logro para 1853 con la Constitución Nacional. Él presento al congreso un proyecto para establecer una monarquía constitucional, con un parlamento que represente a todas las provincias y poner en el trono a un descendiente del Inca, este sería sólo de título ya que el poder recidiría en el parlamento. La propuesta de Belgrano es innovadora, aunque para nosotros hoy la mejor alternativa son las formas de gobierno replublicanas, las monarquías constitucionales son las formas de gobierno de moda en Europa para 1816.

Belgrano también se enamoró y el destino, la guerra por la independencia, lo llevó por otros caminos. Tuvo un romanse con María Josefa Ezcurra, cuñada de Juan Manuel de Rosas, pero su partida hacia Tucumán para hacerce cargo del ejército del Norte los separó. Se sabe que ésta lo acompañó en parte de su campaña pero por estar embarazada regresó, el niño nació en Santa Fe y fue bautisado como Pedro Pablo y fue anotado como huerfano en la catedral de Santa Fe. Cuando Encarnación Ezcurra te entera de lo ocurrido, viaja y adopta a su sobrino junto a su esposo y lo crían como uno de sus propios hijos. Sólo de adulto Pedro Padro de Rosas sabrá la verdad.

Tucumán y Belgrano están muy ligados, no sólo porque aquí se libro la Batalla de Tucumán o porque se intaló el cuartel general del Ejercito del Norte por varios años. Belgrano eligió quedarse largas temporadas en nuestra provincia.

En los festejos de la Declaración de la Independencia aquel 9 de julio de 1816 Belgrano se enamoró de una joven llamada Maria Dolores Helguero y Liendo. Aquí nuevamente el destino lo alejará de su amada.  Fue enviado a Córdoba a resolver una revuelta, estando comprometido de matrimonio con Doleres, pero al regresar sus padres la dieron en matrimonio a otro hombre. De este amor nacera Monica Manuela Belgrano. No tenía permitido ver ni preguntar por la niña, de la cual siempre trataba de estar informado, la llamaba “mi ahijadita” cariñosamente.

Por su estado de salud Belgrano regresó a Buenos Aires donde finalmente encontrará la muerte. En su lecho de muerte siendo atendido por su médico y al no tener cómo pagarle ya que estaba sumido en la pobreza le entrega un reloj con cadena de oro y esmaltes, que había sido un regalo del Rey Jorge III de inglaterra. Ante la negativa de recibirlo este le pone en su mano, no quería dejar deudas.   

Murio en la pobreza a pesar de pertenecer a una de las familias más ricas del Rio de la Plata para 1810. Fue sepultado según sus intrucciones en el Convento de Santo Domindo, su lápida fue un mármol de una comoda de la casa al no contar con dinero para comprar una.

En su testamento dejó instrucciones de pagar sus deudas con el dinero que el Estado de debía de sueldos atrasados y pidió a sus hermanos que se ocuparan de la educación de su hija en Tucumán y le dejo en herencia las tierras que el Cabildo de Tucumán le entregó por sus servicios. Sus hermanos cumplieron su pedido. Para 1834 Mónica conoció a su hermano Pedro Pablo.

La muerte de Belgrano pasa inadvertida ya que ese día debido a la caida del gobierno central y la crisis política en Buenos Aires, éste tuvo 3 gobernadores aquel 20 de junio de 1820.

Recién para 1902 el presiente Julio Argentino Roca en su segundo mandato le dará los honores, sus restos serán puestos en una bandeja de plata y colocados en un monumento construido en el atrio del mismo Santo Domingo.

Entre los restos mortales se encontraron algunos dientes uno de los cuales fue tomado por el ministro del interior, doctor Joaquín V. González, y otro por el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri. Este hecho fue publicado y condenado por los principales diarios porteños y concluyó cuando finalmente fueron devueltos.

Belgrano fue un hombre que entregó su vida a la Patria dejando de lado sus intereses personales, sus amores y hasta su fortuna. Su entrega y dedicación nos hace reflexionar sobre la conducta de nuestros gobernantes y el camino que debemos tomar, el camino de la honradez, la honestidad y el esfuerzo para juntos construir una Nación libre y justa.

 

 

 

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